Recados [Libre]

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Recados [Libre]

Mensaje por Danvel el Sáb Abr 02, 2016 12:42 am

Las piernas le dolían tras viajar sobre su caballo por largo rato. Aún cuando su silla de montar era muy cómoda sentía la entrepierna adormecida, sin embargo ya era una costumbre suya la de ignorar estos dolores cotidianos.

Los cascos de los caballos hacían un ruido hueco cuando chocaban contra el pedregullo de las calles de Aldulian mientras el trino avícola resonaba en sus oídos al contemplar los edificios entre los que pasaban. Su única compañía además de sus compañeros era la del crepúsculo, que anunciaba ansioso la espera por un amanecer que espantaría al frío que se colaba bajo su capa.

A la cabeza del grupo, Mane viajaba a lomos de su corcel Ocaso. Como acompañante de los Tassel, era responsable de la seguridad de los jóvenes Danvel y Silden mientras entregaban sus pedidos a los clientes. Él era un fornido darne'zil, de piel oscura y semblante serio. La mirada en sus ojos inspiraba temor y autoridad, y era tan tajante como su mandoble.
En ocasiones Mane podía ser "muy cuadrado", según los jóvenes Tassel, pero sin duda los hacía sentir seguros.

Tras él, Danvel montaba una yegua blanca con crines negros. Con la frente en alto y la capucha puesta se imaginaba siendo el señor de una casa noble, con su propia guardia y corte acompañándole.

Silden iba al final, sobre su caballo Nummar. Era un muchacho alto, delgado, de profundos ojos azules y cabellera castaña. Muchas veces escuchaba cuán parecido era él a su hermano Danvel - aunque, claro, la barba era lo que los diferenciaba.
Silden estaba orgulloso de su barba, pues había podido crecer una cuando a su hermano mayor sólo le aparecía un bigote apenas decente sobre el labio superior.

Siendo el menor de los varones, Silden estaba seguro de que su destino no se encontraba en el negocio familiar. Eso era para sus hermanos mayores; él, en cambio, estaba destinado a la gloria de ser un soldado de Aladul. Los músculos de los brazos y el torso resaltaban en su cuerpo gracias al arduo entrenamiento que dedicaba a la esgrima.

- Creo que llegamos. - Espetó Mane con su voz profunda. Se encontraban frente a una casa muy antigua, derruida por el paso del tiempo. Danvel se atrevió a creer que estaba abandonada, mas se dio cuenta de que estaba equivocado al ver cómo nubes de humo se alzaban desde la chimenea.
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Danvel

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